Nuestra historia
En tiempos pre coloniales, dos tribus filipinas, Balintawak y Gagalangin, vivían enfrentadas, separadas apenas por un cerco de bambú. Allí, en secreto, se amaron Delfín y Rosita: hijos de jefes rivales, se juraban noche tras noche "Sumpa kita" te lo prometo.
Cuando estalló la guerra entre ambos pueblos, Delfín cayó herido de muerte. Su último pedido fue ser enterrado junto al cerco, testigo mudo de su amor. Al enterarse, Rosita enfermó de pena y no tardó en seguirlo, con el mismo deseo final: descansar a su lado.
De esa tierra nació un arbusto de flores blancas y fragantes. Quienes vivían cerca juraban escuchar una voz susurrando "Sumpa... sumpa...", hasta que el nombre se transformó: Sampaguita.
Hoy la flor sigue representando lo mismo que representó siempre: pureza, devoción, fidelidad y fortaleza. De ese secreto nace LIHIM.
Filosofía de marca
Cada fórmula LIHIM busca traducir esa leyenda en un ritual diario: ingredientes botánicos del sudeste asiático, tecnología de liberación precisa y una estética pensada para que el cuidado de la piel sea también un momento de calma.
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